ESTADO REFRACTIVO OCULAR DEL TORO DE LIDIA: ESTUDIO EN CONDICIONES POSTMORTEM

ESTADO REFRACTIVO OCULAR DEL TORO DE LIDIA: ESTUDIO EN CONDICIONES POSTMORTEM


Bueno J.M1., Sanes J.M2., Martínez-Gomariz F2., Seva J.I2.




1.Laboratorio de óptica, Centro de Investigación en óptica y Nanofísica. Universidad de Murcia.   bueno@um.es    2.Anatomía y Anatomía Patológica Comparadas. Facultad de Veterinaria. Universidad de Murcia.    





INTRODUCCIóN

El sentido de la vista es una de las piezas claves en la que se fundamenta la calidad de vida de humanos y animales (Land y http://www.amazon.com/Animal-Eyes-Oxford-Biology/dp/0198509685 Nilsson, 2002; Bennett y Rabbetts, 2004). En particular, la estructura retiniana y el estado refractivo ocular determinan el funcionamiento apropiado del ojo como sistema receptor de imágenes (Bennett y Rabbetts, 2004). El estudio del estado refractivo ocular por parte de los profesionales de la Optometría es una práctica habitual en humanos (Elliot, 2003), cuya medida puede llevarse a cabo tanto objetiva como subjetivamente. El estudio del estado refractivo ha sido un tema recurrente en el campo del óptica Visual. Los experimentos han involucrado desde animales habitualmente utilizados en el laboratorio, como ratas (Hughes, 1977), conejos (Hughes y Vaney, 1978) o pollos (Ofri et al., 2001), hasta otros exóticos como el elefante (Murphy et al., 1992) o el rinoceronte (Howland et al., 1993). También se han medido peces (Sivak, 1974), aves (búhos (Murphy y Howland, 1983) y palomas (Millodot y Blough, 1971), y otros mamíferos no domésticos (gacelas (Ofri et al., 2004) y ardillas (Gur y Sivak, 1979)).

En el caso particular del toro de lidia, los estudios previos sobre la visión se han centrado básicamente en el análisis de la retina y en particular del mosaico de fotorreceptores. Está ampliamente aceptado por la comunidad científica veterinaria que el toro es protanope, es decir, carece de conos tipo L y por tanto es ciego al color rojo (Pascual, 2009). Por el contrario, el estado refractivo del ojo del toro de lidia es un tema aún por explorar, que permitiría añadir información a la caracterización de su sistema visual y potencialmente justificar en cierta medida su comportamiento en ambientes tan dispares como son el campo abierto y el ruedo.

Entre los estados refractivos más comunes destacan la emetropía y la ametropía (miopía e hipermetropía). El primero de ellos es el ideal, en el cual el ojo vería perfectamente desde distancias lejanas hasta el punto más próximo que le permita la acomodación de su cristalino. Por el contrario la pérdida de un balance fisiológico entre la potencia corneal y la longitud axial del globo ocular da lugar a que un ojo sea miope (visión de lejos deficiente) o hipermétrope (necesidad de acomodar para ver de lejos y visión de cerca limitada).

El ganado de lidia, tanto en la dehesa como en el ruedo, alterna la visión de cerca y de lejos. Además, es habitual que el animal presente un comportamiento claramente diferente por ambos pitones, hecho que a día de hoy se ignora si podría tener origen en el sistema visual. En este sentido, el objetivo del presente trabajo ha sido hacer un estudio preliminar del estado refractivo del ojo del toro de lidia postmortem que permita arrojar cierta luz sobre cuestiones que durante años preocupan tanto a ganaderos y veterinarios, como a los profesionales de toreo.


MATERIAL Y MéTODOS

El presente trabajo se ha realizado en una única fase, en el desolladero de la Plaza de Toros de Murcia, durante la Feria 2011. Los animales procedían de cinco ganaderías diferentes, todas pertenecientes a la Unión de Criadores de Toro de Lidia. Los pesos oscilaron entre 489 y 572 kg, y las edades entre 48 y 70 meses.

Se medió el estado refractivo en 50 ojos de 25 toros a los pocos minutos de su muerte, una vez la cabeza de animal había sido diseccionada. Para llevar a cabo estas medidas objetivas de la refracción ocular se utilizó un retinoscopio o esquiascopio (HEINE Optotechnik, Figura 1a) junto con un conjunto de lentes de prueba, elementos habituales en la práctica optométrica con humanos. La zona donde se realizaron las medidas tenía condiciones de baja iluminación para una mejor observación de la pupila. La observación del reflejo macular (brillo) que llena la pupila dilatada del ojo postmortem (Figura 1b) junto con las sombras (velocidad) que se producen al mover ligeramente el retinoscopio a lo largo del plano ecuatorial del globo ocular permiten explorar el estado refractivo y calcular la ametropía del ojo bajo estudio. Para cada ojo el proceso de medida nunca excedió de 5 minutos.



(a) (b)

Figura 1. (a) Retinoscopio utilizado en la medida de la refracción ocular;
(b) pupila postmortem retroiluminada.


El valor en dioptrías (D) de la lente auxiliar apropiada colocada cerca del vértice corneal del ojo proporciona un valor denominado “refracción bruta”. Este valor ha de corregirse teniendo en cuenta la distancia entre el instrumento de medida y el ojo del animal para obtener la denominada “refracción neta” (o simplemente “refracción”). El procesado de los datos y el análisis estadístico se realizó en el Laboratorio de óptica de la Universidad de Murcia.




RESULTADOS

En el conjunto de ojos involucrados en el presente estudio los valores del estado refractivo presentaron diferencias interindividuales. En el 74% de los ojos la refracción se situó entre 0.25 y 1.75 D. La refracción media muestra por tanto una ligera hipermetropía (0.39 D), aunque ésta resultó ser mayor en el ojo derecho (0.49 D) que en el izquierdo (0.29 D). El análisis estadístico (student t-test) de los datos de refracción agrupados por ganaderías muestra que solamente una de ellas difiere significativamente del resto (p<0.0001). Esta ganadería es la única con un encaste diferente al resto.

El análisis de la diferencia en refracción (anisometropía) entre pares de ojos de un mismo animal (ojos contralaterales) muestra un valor medio de 0.50 D, con ametropías que oscilan entre 0 y 1.50 D. Se ha encontrado una correlación linear significativa entre la refracción de ambos ojos (R=0.72, p<0.0001), lo que indica la existencia de un equilibrio en el estado refractivo de ambos ojos de un mismo animal (Figura 2).


Figura 2. Correlación lineal entre la refracción del ojo derecho (OD) y del OI (OI).

En un pequeño grupo de erales (6) y utreros (4) la refracción se midió de forma cualitativa, mostrando un comportamiento similar. Los resultados tampoco cambiaron cuando se midió la refracción inmediatamente tras el arrastre del animal fuera del ruedo y previamente a que la cabeza fuese separada del cuerpo.

Cuando se tiene en cuenta la edad de los animales, la distribución de la ametropía no muestra ninguna tendencia. Sin embargo, si la comparación se lleva a cabo agrupando por edades, la refracción parece disminuir aunque no de forma significativa. Tampoco se ha encontrado una relación significativa entre el peso y la ametropía (Figura 3), aunque de forma particular en algunas de las camadas esta relación presentó una tendencia creciente.


Figura 3. Relación entre el peso de los animales y la refracción medida. Se han incluido todos los ojos, OI (símbolos azules) y OD (símbolos rojos). Obsérvese que cada valor de peso tiene asociados dos valores de refracción, uno para cada ojo. Un valor único de refracción para un peso determinado indica una anisometropía nula (ambos ojos presentan el mismo estado refractivo).


DISCUSIóN

Hasta donde estos autores saben, el presente trabajo es el primero que presenta un análisis cuantitativo del estado refractivo del ojo del toro de lidia. Se ha utilizado con éxito un retinoscopio comercial diseñado para su uso en humanos en un conjunto de ojos postmortem intactos.

Los resultados, aunque considerados preliminares por la cantidad de muestras y las condiciones experimentales, indican que el ojo del toro postmortem tiende a ser hipermétrope y que los ojos contralaterales de un mismo animal presentan cierta anisometropía. Sin embargo un estudio complementario con un mayor número de ojos, haciendo especial hincapié en los grados de anisometropía podrían justificar, al menos parcialmente, si el comportamiento del toro por ambos pitones durante la lidia está asociado a diferencias en la calidad visual.

Es probable que parte de la prevalencia de hipermetropía en las condiciones de medida usadas a lo largo de este trabajo puedan estar asociadas a cambios en el músculo ciliar del cristalino tras la muerte del animal. Es por ello que un análisis detallado que incluya medidas de potencia corneal y de longitud axial (tamaño del globo ocular) ayudarían a completar el estudio.

Los animales de una única de las ganaderías analizadas presentan diferencias significativas con el resto. Aunque se precisa de un estudio más detallado, este hecho podría llevar a pensar en la existencia de alguna relación entre las distintas líneas o encastes.

Aunque a día de hoy ignoramos hasta qué punto los resultados postmortem se pueden extrapolar a ojos en vivo, los datos aquí aportados son el primer paso para la caracterización de la óptica ocular del ojo del toro de lidia.

Debido a las dificultades evidentes para realizar medidas en vivo usando el método objetivo aquí propuesto, es posible que una futura adaptación de un autorrefractómetro para su uso en este tipo de animales arrojase más luz sobre la calidad visual del toro de lidia. Estos dispositivos no sólo facilitarían y mejorarían los reconocimientos veterinarios, sino que serían esenciales en el estudio de la relación entre la calidad de la visión y el comportamiento del animal, tanto en la dehesa como en el ruedo.


CONCLUSIONES

El estado refractivo del ojo del toro de lidia postmortem tiene cierta tendencia a ser hipermétrope. No se han encontrado relaciones significativas entre la edad y el peso con la refracción ocular. Sin embargo los ojos contralaterales estudiados presentan cierto grado de anisometropía, aspecto que podría influir en una diferente respuesta ante los estímulos de la lidia entre ambos lados del animal.



BIBLIOGRAFíA

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