“EL TORO Y LA TAUROMAQUIA, UNA REVINDICACIÓN PERTINENTE”

X  SYMPOSIUM DEL TORO DE LIDIA (2011)



“EL
TORO Y LA TAUROMAQUIA,
UNA REVINDICACIóN PERTINENTE”



 



DECLARACIóN



 



El X Symposium del Toro de Lidia de Zafra y
por extensión, todos los allí congregados durante el mismo, a propuesta de la Mesa Redonda
presidida por Antonio
Purroy
Unanua, consideramos al toro bravo como núcleo central
de la Tauromaquia. Sin
él, no sería posible la existencia del toreo, de la tauromaquia popular y de la
afición, y de todas las manifestaciones artísticas y culturales que emanan de la Fiesta de los toros.



Queremos reconocer al
Observatorio Nacional de Culturas Taurinas de Francia el gran éxito alcanzado
al conseguir que el Gobierno francés incluya las corridas de toros, a la usanza
española, como bien inmaterial en el inventario cultural del país vecino. Así
mismo, rechazamos frontalmente la decisión del Parlamento catalán de prohibir,
a partir del próximo día uno de Enero, las corridas de toros en Cataluña. La Tauromaquia está tan
enraizada en las tradiciones y en la cultura de nuestro pueblo, que una
decisión autonómica no puede desbaratar varios siglos de historia.



Nos sentimos
orgullosos de que el toro de Lidia sea una aportación genuina española a la
zootecnia mundial. Los responsables de que exista el toro de Lidia son los
ganaderos de bravo que, a lo largo de varios siglos, han seleccionado el ganado
con la metodología más completa que se conoce en mejora genética animal
(selección por ascendencia, selección masal o individual y selección por
descendencia).



Exigimos la cría de un
toro bravo e íntegro que dignifique el trabajo de los ganaderos y la labor de
los toreros en el ruedo y satisfaga las expectativas de los aficionados y del
público en general. Sólo un toro bravo, noble, encastado y con fuerza, que
venda cara su vida, dejará sin argumentos a los antitaurinos que dicen ver
únicamente tortura en el animal durante la lidia. La emoción debe estar siempre
presente en cualquier festejo taurino.



La cría de un toro
íntegro, bravo, noble y encastado garantizará la continuidad de la Tauromaquia. Se
engañan los que creen que no se puede conseguir un animal que, además de bravo,
posea una nobleza encastada. La historia de la Tauromaquia está
jalonada por esta clase de toros, bravos y nobles, que han propiciado faenas
inolvidables.



Los ganaderos y los técnicos
tendrán que ir de la mano para criar un animal que cumpla con las exigencias de
la Tauromaquia
de siempre, por lo que exigimos la erradicación del fraude que a menudo se
cuela en las estructuras de la
Fiesta.



La suerte de varas sigue
teniendo la misma vigencia de siempre, ya que es el mejor termómetro para medir
la bravura, por lo que se ha empleado durante siglos para la creación de esta
raza tan singular al separar el animal bravo del manso; además, es necesaria
para preparar al animal para el último tercio de la lidia. Hay que exigir no
obstante, que se haga con los cánones preestablecidos, cosa que,
lamentablemente, casi nunca ocurre.



Defendemos las
singularidades fisiológicas del toro de Lidia que hace de él un modelo
experimental de primer orden, por su riqueza en su comportamiento, porque
reacciona ante el dolor de manera diferente y porque tiene una calidad de su
carne mejor que la esperada; por tanto, reclamamos a los poderes públicos y
privados el estudio y la investigación de la agrupación racial de Lidia, así
como de su  cría y explotación.



 



Defendemos la biodiversidad del toro de Lidia que
gracias a las diferencias genéticas existentes entre encastes y ganaderías,
aporta a la Fiesta
diversidad de morfología, de comportamiento y de formas de interpretar la
lidia, evitando el deterioro que podría sufrir la Tauromaquia si se
continúa con la lidia mayoritaria de unas pocas ganaderías que gozan del favor
de la clase taurina dominante. En estos momentos de dificultades económicas,
reclamamos ayudas para ganaderías pertenecientes a encastes que se encuentran
en peligro de extinción, ayudas que deben de partir, en primer lugar, del
propio mundo del toro, para fomentar su participación en los diferentes
espectáculos taurinos. Asimismo, la administración central y la autonómica deben
ser sensibles en la aplicación de modelos sanitarios especiales en las campañas
de saneamiento y en la creación de ayudas a la cría en pureza que posibiliten
su conservación, como se hace con otras razas autóctonas en peligro de
extinción.



 



El toro de Lidia es uno de los responsables de la
conservación y del mantenimiento del ecosistema de la Dehesa –en España y en Portugal-
y posibilita con su existencia, que la Fiesta de los toros genere en nuestro país una
elevada riqueza económica. Defendemos las ayudas europeas (PAC), las nacionales
y autonómicas, a la cría y explotación del ganado de Lidia, como garante de la cría
del toro y de la raza esencia de la Tauromaquia. Si las corridas de toros se
prohibieran, desaparecería el ganado de Lidia de nuestros campos y dehesas.



 



El mundo de la Tauromaquia tiene que esforzarse en la búsqueda
de nuevas vías de promoción y difusión de la Fiesta al estilo de como lo hacen
otras manifestaciones deportivas y culturales, y luchar por hacerse más
presente en los medios de comunicación. Tiene que ser un objetivo prioritario
para nosotros transmitir a la juventud actual los valores que posee la Fiesta



 



Rechazamos, en consecuencia, todas las manifestaciones
en contra de la Tauromaquia
–casi siempre llenas de ignorancia y de odio- y apoyamos las iniciativas que
promueven la continuidad y el fortalecimiento de la Fiesta de los toros en
España y en el resto de países taurinos (Portugal, Francia, México, Ecuador,
Venezuela, Perú, Colombia).



 



En definitiva, nos sumamos a todos los organismos
públicos y entidades privadas que solicitan a la UNESCO que reconozca a la Tauromaquia como bien
cultural e inmaterial de la
Humanidad.